Con motivo de la entrega de los premios anuales de la Asociación de Escritores y Periodistas del Vino AEPEV, la DOP Montilla-Moriles se convirtió en un foco de interés para un gran número de profesionales del sector que tuvieron oportunidad de descubrir este bellísimo territorio de vinos, reencontrarse con bodegas, elaboraciones y gentes acogedoras o descubrir nuevas tendencias y ver cómo hay vida más allá de los tradicionales vinos de tinaja, finos y amontillados que toman su nombre de la tierra del Gran Capitán y del inca Garcilaso de la Vega.

Para el profano en la materia de las crianzas biológicas y oxidativas, la inmersión puede parecer árida pero encontramos bodegas con ganas de refrescar los conceptos tradicionales que acompañan a estos vinos, luchando por abrir las puertas a estas elaboraciones fuera de las fronteras andaluzas. Para muchos el primer contacto (y en muchas ocasiones, el único) con los finos se produce a través de las tradicionales ferias y casetas de las autonomías que se organizan anualmente en muchas ciudades. Hasta allí llegan subproductos que nada tienen que ver con las características organolépticas que podemos descubrir en los verdaderos finos de Montilla, por ejemplo. Muchos de estos elaboradores, de hecho, se rasgan las vestiduras cuando se les menta dichos brebajes.

La denominación de origen, que incluye tanto el territorio de Montilla, donde radica la sede del Consejo Regulador, como el de Moriles, ambos al sur de Córdoba, acogen gran cantidad de productos que nacen prácticamente de una única variedad, la Pedro Ximénez, que goza aquí de dominio absoluto aunque la D.O también ampara productos elaborados con las variedades Airén, Baladí, Verdejo, Moscatel,Torrontés, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Macabeo. Sin embargo, las peculiares características organolépticas de la PX, prácticamente plana en nariz, algo que sería una tara para elaborar vinos jóvenes, es una virtud para conseguir las elaboraciones que caracterizan a este territorio: finos, olorosos, amontillados, palos cortados …. Es la madera la que le aporta las características que luego encontraremos en los vinos, tras su recorrido en tinajas, soleras y criaderas.

Mayor esfuerzo de comunicación

Dejando aparte las diferencias que dan lugar a unos u otros productos – recomendable echarle un vistazo a la web de la D.O, donde también encontraremos información sobre los vinagres acogidos en esta denominación de origen- llama la atención a estas alturas del año lo avanzada que está la brotación en las viñas. No debemos olvidar que estamos ante la primera vendimia de Europa, la más temprana, ya que dependiendo de la condiciones climatológicas puede comenzar en julio. En la campaña pasada se recogieron en torno a 45 millones de kilos en las 5.300 hectáreas amparadas. Sin embargo, desde el Consejo Regular de la DOP son conscientes de la necesidad de dar mayor visibilidad a productos y productores, que pasa por realizar un mayor esfuerzo para comunicar aquello que hace único algunos de los productos que se elaboran en este territorio, en el que la apuesta ha de ser por la calidad y la diferenciación. Sin embargo, sigue siendo habitual encontrar bodegas que elaboran graneles, destilados aromatizados y otro tipo de productos alcohólicos que les permitan sobrevivir en un sector cuyo abanico de productos van de elaboraciones de precios prohibitivos para la generalidad del público a otros precios sorprendentes, que nos permiten encontrar Palos Cortados de 25 años de crianza a 12€ la botella como el caso del Palo Cortado de Lagar Blanco.

¿Es este el precio es el máximo que el mercado está dispuesto a pagar por un producto de tan compleja elaboración?. Ahí es donde las bodegas deben hacer esfuerzos de difusión y comercialización de sus productos. En el caso de Bodegas Robles, por ejemplo, ha sido la implantación de la viticultura ecológica lo que la ha dotado de un discurso propio y singular en el universo Montilla-Moriles. Esta bodega fundada en 1927, un año especialmente significativo para este territorio, ha sabido entender este tipo de viticultura no como una moda si no como un medio para conseguir elaboraciones que reconcilian la uva con su terroir. Una transgresora vuelta a los principios que no es si no la constatación de que es posible desenganchar a las vides de los tratamientos químicos, recuperando el equilibrio natural de la vid con el suelo a través del restablecimiento de la cadena trófica que los herbicidas, tratamientos y abonos químicos han roto. Tan arriesgada apuesta, iniciada a finales de los 90 ha dado lugar a la gama de vinos ecológicos PIEDRA LUENGA,que convirtió a esta bodega en la primera y única dentro de una Denominación de Origen en Andalucía que produce vino ecológico certificado.

Uso de las redes sociales

Un esfuerzo que no queda solo en la elaboración de esta línea de productos ecológicos, que también han dado lugar a alimentos elaborados a partir de este vino como gelatinas o mermeladas, si no al establecimiento de una interacción con sus consumidores a través de su blog y las redes sociales. Un contacto que se ha traducido en la puesta en marcha de proyectos de gran éxito en el uso de las RRSS para la creación de marca y la captación de un público joven como “Sigue tu cepa”, con la participación de personas de más de 70 países o el lanzamiento de un bag in box “La botella de vino”, con una botella reutilizable.

Sin duda estamos frente a una denominación de origen con productos increíbles, baste citar como ejemplo los generosos de la añada fundacional 1905 de la bodega Pérez-Barquero, pero complejos y desconocidos aún. Sin embargo, como ocurre muchas veces con el vino en general, es llegada la hora de desvestir estos nobles productos de excesivos tecnicismos y dejar paso al disfrute de sus cualidades. Incluso desnudos, vinos como los Pedro Ximénez recién elaborados tienen mucho que ofrecer.