Dirigido a cualquier persona capaz de disfrutar con alegría de una copa de vino y, si es de Galicia, mejor. Ese es el objetivo de Mariano Fisac con su libro “Galicia entre copas” editado por Hércules Ediciones. “Faltan espacios que hagan atractivo el vino a la gente joven”, asegura el responsable de Mileurismo Gourmet, un blog que es fiel reflejo del espíritu con el que Fisac aborda las publicaciones en torno al mundo del vino: textos desenfadados, ilustraciones atractivas e información práctica alejada de tecnicismos o notas de cata rimbombantes pero, sobre todo, afán de descubrirnos vinos que emocionan, que tiene la capacidad de decir de donde viene por sus aromas y sabores, vinos auténticos recogidos en una obra que es, en definitiva, un soplo de aire fresco para el sector vitivinícola. Este abogado gallego residente en Madrid y con una pasión por el vino que quiere contagiar nos aconseja: “disfruta primero, pregunta después”, aunque ahora le toca a Fisac resonder a nuestras preguntas!

Dices que hay que disfrutar del vino sin grandes parafernalias? ¿sigue habiendo mucho esnobismo en torno al mundo del vino?
El sector del vino como tal tiene varios problemas y uno de ellos es su imagen. Las generaciones que concebían el vino como un alimento más en la mesa más están desapareciendo, y la cerveza y el Gin Tonic le han comido el terreno de las nuevas generaciones. Hoy el vino en España ofrece una imagen aburrida y elitista, y las marcas masivas y más fáciles de encontrar no ofrecen una calidad que permita enganchar. Faltan espacios que hagan atractivo el vino a la gente joven, los bares, en general, ofrecen productos de baja calidad que hacen preferible una cerveza, y en los que verdaderamente se cuida el vino, asustan por su precio o por una imagen aburrida.

Esto no ocurre en países como Francia o Italia, donde es habitual encontrar grupos de gente joven riendo mientras comparten una botella de vino. Creo que devolver la sencillez y la alegría que le son inherentes al vino puede ayudar a que la gente pierda el miedo y estimular su consumo. Si cuando pedimos unas croquetas o una cerveza, no nos planteamos dudas, ¿porqué la gente teme pedir un vino?, “no, yo es que no entiendo de vinos”, ¡ni falta que hace!. Primero disfrútalo, seguramente, después el cuerpo te pedirá profundizar en él y saber por qué unos vinos son tan diferentes de otros. Mi consejo es: disfruta primero, pregunta después.

Un recorrido por 50 bodegas gallegas, agrupadas en sus diferentes denominaciones de origen, pero ¿qué criterios han seguido a la hora de decidir qué vinos tendrían cabida en este viaje por Galicia de copa en copa?
He de decir antes de nada que la Editorial me dio libertad total para hablar de lo que quisiera (y no hablar de lo que no quisiera), por ello a la hora de seleccionar de quién hablar, mi criterio fue la tipicidad, osea, que los vinos de los que hable tienen que decir de donde vienen con los menores aditivos posibles. Esto suponía, por un lado, que las personas que hacen el vino debían ser las mismas que las que cuidaban de la viña, cerrando el círculo perfecto de unión entre el hombre y la tierra que para mí supone el vino. Por otro lado, debía tratarse de productores respetuosos con su entorno, que cuidaran de sus suelos y de sus cepas de manera natural y con ello utilizar los menos aditivos posibles, tanto en viña como en bodega. Creo que ese es el camino para obtener los mejores y más auténticos vinos. Los vinos auténticos hablan de paisaje, de cómo fue el clima en ese año, de las decisiones que tomó el viticultor en los momentos más importantes, y en menor medida de cómo han sido elaborados. Esos son los vinos que, con sus imperfecciones, emocionan, te transportan y de los que quiero hablar, por que son los que harán grande Galicia como Terroir.

¿Y por qué crear un capítulo especial para vinos “inclasificables”?
En los últimos años, muchos organismos reguladores, situados en un estándar de elaboración, generalmente basado en la producción masiva, se han visto superados por vinos que no entendían. Vinos que se salen de los parámetros y de las modas establecidas y que por ello se ven sin etiqueta de origen, pero cuya elaboración y calidad son excepcionales. Cuando visité a las personas que hacían estos vinos y sus viñedos, tuve claro que si quería reflejar los mejores vinos de Galicia, el disponer o no de la certificación de una Denominación de Origen no podía ser una criba. Lamentablemente, en los lineales de los supermercados tenemos vinos de 2 y 3 euros con la correspondiente etiqueta y que sin embargo están muy lejos de reflejar la calidad de las zonas que dicen representar.

¿Has hecho algún descubrimiento de algún vino o productor que te haya sorprendido o emocionado especialmente?
Es injusto hacer una selección, ya que precisamente han sido las personas que he conocido y con las que he compartido el viaje mi mayor sorpresa. En la línea de armonía con la naturaleza, sí me parece destacable el trabajo que están haciendo productores como Pilar Higuero (A Pita Cega), Bernardo Estévez (Issué), José Luis Mateo (Quinta da Muradella), Xosé Lois Sebio (Viños de Encostas) o Alberto Nanclares (Bodegas Nanclares), entre otros. También he alucinado con grandes vinos como Leirana, Mª Luisa Lázaro de Rodrigo Méndez, Couto Mixto, Tricó o los vinos de Luis Anxo Rodríguez.

Viviendo en Madrid, ¿crees que la percepción que se tiene en el resto de España de los vinos gallegos es la adecuada?
Desgraciadamente, pasado el Padornelo, la imagen general de los vinos de Galicia sigue siendo la de albariños del año ¡muy fresquitos! para el marisco y de ribeiros turbios de mala calidad y que dan dolor de cabeza. La gente sigue poniendo cara rara si hablas de tintos de Ribeira Sacra, Monterrei o Ribeiro, o de godellos de Valdeorras. No me meto en otras variedades… y de que los buenos albariños están mejor a partir del segundo año ni hablamos. Queda muchísimo por descubrir y espero que este libro pueda ayudar a hacerlo.

Tras tu viaje, ¿qué opinión te merece el trabajo que se está llevado a cabo muchos bodegueros por las variedades autóctonas? ¿Están en el buen camino?
Si atendemos únicamente a los elaboradores que aparecen en el libro, y unos pocos más a los que no he podido llegar, sin duda estamos en el buen camino. Estos productores son punta de lanza en el mundo y con la calidad de sus productos han puesto Galicia en el mapamundi vinícola. Para que esto sea así a nivel general, las bodegas deben tener claro que la batalla es la calidad y no el precio, donde otras zonas de producción mucho más grandes y competitivas tienen todas las de ganar.

Mención especial para el trabajo fotográfico de Anabel Carrión, ¿cómo se estableció esa relación?
Conocí a Anabel y su trabajo a través de Xurxo Alba, uno de los productores que aparecen en el libro. Cuando vi la sensibilidad de sus fotos no lo dudé, propuse a la Editorial contar con ella, ¡y salió!

Nuevos proyectos a la vista?
No soy una persona de objetivos a largo plazo, la verdad. Ahora lo importante es que el libro funcione y que el mensaje llegue. Creo mucho en él porque es un mosaico del trabajo de muchas personas (no solo el mío) y hay un cariño enorme. Para mí lo más importante en este momento es que la Editorial pueda ver frutos tras haber confiado ciegamente en mí para esta obra. … Y mientras el cuerpo aguante, seguirá habiendo Ranking de Vinos por menos de 10 Euros ¡faltaría más!